jueves, 29 de diciembre de 2016

De hieles y de mieles.








 
Ben junto a mi      escucha mi canto
de sencillas notas de arrullos y llantos,
que dentro del alma    revientan formando
los versos al ritmo de un corazón blando.
Y si te entristecen     las coplas y salmos
que salen al viento     tímidas, temblando.
No ocultes la herida que se abre en el hueco
de niña escondida guardada en silencio.
Déjala que viva      que sienta allá dentro,
las quejas de aquello que llora sin cuento
las imposiciones      del Hombre moderno
escritas a fuego     en tu alma, royendo;
la nunca sabida      la gracia perdida,
para toda historia     que yace en la escrita.






Camino sintiendo el murmullo del río
brincando entre peñas de musgos floridos,
peinando las aguas los tallos prendidos
a la áspera roca en abrazo fundidos.
Recorro el sendero crujiendo sonidos
tranquilo avanzando entre ecos sombríos
mullendo mis pies bajo pasos camino
sobre hojas de oro que el viento ha batido.
Remueve hojarascas el Mirlo en sigilo
y canta en el bosque la reina del frio:
la del pecho rojo gorjea el olvido
del macho cantor que enmudece su trino.
Se tiñe la tarde de grises oscuros
y cruza graznando un grajo su augurio.
La luna a menguante asoma en el cielo
con cara de risa y de algún coqueteo
con su viejo amante, el ojo esplendente
que oculta su cara allá en el poniente.
Celoso recela y se oculta a la tierra
que se baña en sombras y abre sus puertas
a la noche inmensa, que ya la penetran
astros y luceros, lluvias de cometas
que siembran el cielo de fugaces señas.
Y yo me recojo entre los murmullos,
(del viento y del rio, del búho escondido
que lanza sus cantos del bosque sombrío),
aterido y ciego marcho pensativo
sintiendo quebrarse todo lo sabido.


El Hombre.¡Ah! El Hombre.
De Dios el heredero universal:
el sujeto inteligente con lenguaje
que niega inteligencia a lo demás.
Como puede uno creerse esa falacia
dejando fuera a lo otro que hay
animales, plantas y cometas
soles o planetas, que giran sin cesar,
sobre un mundo que nunca se termina
y queda siempre, mas y mas, y mucho mas.
Si dejaran un poquito el patriotismo
que cerca los sentidos y anula la verdad,
que vive fuera del recinto amurallado
donde se juntan los hombres para estar
seguros defendiéndose del miedo
que causa la cordura, que dice sin cesar,
Pero hombre, no sientes que en ti mismo
peleándose contigo, hablando siempre está:
aquel o aquello, que no vive en el miedo,
que desconoce el principio y el final,
que te acompaña desde antes que existieras:
de que el idioma te viniera a conformar,
en el mortal que sabe de su muerte
que ya tiene un futuro a donde ir a parar.
Y vive de ilusiones el iluso
conforme con la ley que lo condena,
a vivir un mundo en que no pasa nada
acompañado para siempre con la pena,
de haber perdido aquello tan querido
que aún de vez en cuando, rezuma por la herida,
y sabe a mieles que cayendo del panal
arroja en tus entrañas, el néctar derretido.
Dulce que combate lentamente el amargor
de las hieles que el futuro ha desprendido
sobre aquello que vivía sin saber
confundido con el aire su latido.






Quizás mañana cuando yo no esté
remuevan en mis versos para hallar
respuestas que le digan quien él fue
para poder de su persona averiguar.

Quien fuera o no fuera nada importa
escuchen a los versos, que son los que dirán,
si alguna cosa dicen sin saber,
la gracia es suya, del común serán.

Pues saber, sabido es de los muertos
que ya que por cumplido, no pueden decir más
que aquello que se cree que se sabe
y que muerto y muy muerto, tiene que estar.






Vuelves luna a creciente
de halo tan redondo
tu cara a disfrazar,
pendida de la noche
a mí me llamas,
por entre sombras,
a rejuntar la soledad.
A ti te alumbra el sol,
a mí tu claridad,
me ayuda entre las sombras al andar.
Hermana de la noche,
compañera de orfandad,
que giras incansable sobre el mundo
sintiéndonos queridos al pasar.
En ti sosiega el alma el caminante
que busca sin saber lo que encontrar,
y siente comprensión en tu figura
tan sola y desvalida, herrando sin cesar.




Ya se han abierto las primeras camelias
al roce del invierno que ayer besó sus yemas
se saludan ambos como viejos amantes
que tras de mucho tiempo vuelven a encontrarse

La flor se ruboriza al roce de los labios
y en los pétalos rosa su envés palideció,
irguió tersos pistilos con néctar amarillo
y el cáliz en su cuenco con el amor brindó.

La cubrió con su manto de húmeda llovizna
y penetro sus formas hasta el mismo verdor,
al flujo del relente- camelia se entrego-
y en placido abandono; abrió toda su flor.




Hoy la vi, tan sola y pensativa caminaba
perdiendo la mirada, sobre el mundano estar
tal gracia desprendía la fémina figura
que todas las tristezas se ahogaban al pasar.

Mirela con mis ojos al sesgo silencioso
como un mendigo mira a aquel que le ha de dar,
sustento necesario en la vida pasajera
que alivia sus carencias y calma su ansiedad.

Yo vime sorprendido cuando ella alzó la vista
posando en mi figura que brinda el caminar
y juro y mas perjuro por gracia de las Ninfas
que no era de este mundo aquel el su mirar.

Tamaña arquitectura brotando de la savia
que riega por las calles generosa claridad
no puede ser de un mundo cegado a la hermosura
que vive ensimismado en, su ser mas personal.




 
¿Porqué?, tristeza, a mí te me presentas
como algo bueno, que siento de verdad
cuando descubro que era de mentira
esa alegría que me venden sin parar.

Obra de la infamia desprendida
desde lo alto de la torre en donde está
pedestal de futuro donde mandan
trocando sentimiento en ideal.

Sin embargo, la palabra me remite
a algo bueno que en un sitio habrá de haber
y decirlo no se puede sin que mienta
el vocablo que pretende responder.

Haberla hayla en algún sitio aunque no exista
alegría en un lugar habrá de estar
pues a veces sin que uno lo pretenda
siente un algo, que le suena a la verdad.

Alegría es descubrir que era mentira
que haciendo lo que mandan desde arriba,
puedas en verdad , sentir el disfrutar.

No te acuerdas cuando niño te decían
espera por el día, que pronto llegará,
en que puedas disfrutar todos los goces
que tu cuerpo pide ahora sin cesar.

Y ya noches y días sucedieron
lluvias torrenciales he visto pasar
lunas llenas y nuevas desfilando,
sol en arco, inclinado, y en central.

Ya las canas van dejando desierto
el pobre cielo de mi techo personal
los ojos se me nublan a lo lejos
ya casi no lo veo, a aquel niño jugar.




¡A qué!, negar tu cuerpo
a qué, negar tus curvas
a que negar tu cintura:
tus labios rojos carnosos
hendiéndose en mis honduras,
tus ojos que me arrebatan
mi equilibrio conseguido
con esfuerzos de renuncias
a infinitos amoríos.
Tu espalda como vaguada
donde florecen los lirios,
que de ríos subterráneos
rojos,cálidos, fluidos,
se desprenden los efluvios
que despiertan mis sentidos.
Por quiebros y mas requiebros
se desliza ahora mi vista
hasta pararse en la curva
que se levanta y divisa,
las nalgas de hembra desnuda
rajadas por una arista,
que allá en el fondo es la ruta
que conduce a la delicia
donde se pierden conciencia
ideales y premisas.
Y ya se vuelcan las nubes
entre espirales de brisas
la tierra se mece al ritmo
de jadeos y caricias,
la identidad languidece
rodeada de neblinas
desprendidas de los cuerpos
que se rozan y deslizan
liándose y desliando
brazos, piernas y fundidas
lenguas que tocan los cielos
y se bañan en salivas.
Ya se arroba mi existencia
ante la sensual figura,
que desnuda su hermosura
de saberes y con dudas,
quiero y no quiero, se adentra
perdiéndose en la espesura;
y ya ni tuya ni mio
ni de cualquier otro uno,
en el gozo nos perdemos
de conciencias y de números.





Uno con el otro se juntaban
tratando de evadir la soledad
obviando que por mucho uno junto
uno es uno y siempre solo está.
Uno con uno son dos para contar
las cuentas y negocios del Señor
que rige nuestras almas, y ademas
pretende hacia las cosas trasladar
los números perfectos, que se hayan,
pendiendo allá en el cielo y son puro ideal.
Por eso Dios es matemático y sueña
con poder hacer que sean realidad
ideales puros que no tienen nada
de sustento verdadero por detrás.




Tiempo ¡ah! tiempo, tanto y tanto que ha llovido
sobre la tierra que guarda sueños de muertos y vivos
mezclándose en este mundo tan frágil y fugitivo,
exhalando aromas dulces que del suelo ha desprendido
tras caricias de las gotas que al roce del ser querido,
se despierta de su lecho entre sueños y delirio
con ritmos que le remiten a un tiempo desconocido,
en donde no existe el uno, y se encuentra confundido
con plural innumerable que se extiende al infinito.
Sueños ¡oh!, sueños, de despiertos y dormidos,
anhelos del corazón, burbujitas desprendidas
de lo que vive sintiendo como le roban la vida.
Regocijo de los pobres que en el dinero no habita
pues sueñan con desprenderse de la esclavitud surgida
del imperio de la muerte siempre futura y mentira.
Y errar fuera de la historia, de los Hombres, convertida
en residencia de muertos donde no vive la vida:
ni palante ni pa tras, donde no hay hechos no hay nada
solo hay palabrería, engaños y bufonada
para entretener al rey, y a su corte y a las masas
de súbditos y creyentes en lo que el Señor les manda.



¡Huir!. Nunca te avergüences por querer abandonar,
la tierra de las maldades, y buscar otro lugar
en donde vivir se pueda, lejos de la muerte en vida;
que viene a ser hoy en día nuestro tenebroso mal.
Aquella que nunca es presente,
su nombre es “futuro”y aquí nunca está:
la mía, mi muerte, la que condiciona
mi existencia humana y pretende cambiar,
lo que haya de vida, que nadie lo sabe, por el ideal.
¿Algún lugar habrá que nos pueda cobijar?,
bajo lluvia de alegría que suavemente irriga
los campos bosques y ríos, y descarga en las colinas,
copos de nieve tan blanda, penetrando las entrañas
de la tierra, donde guardan, manantiales de aguas blancas
durmiendo plácidamente sueños de mares en calma:
De caricias de delfines que recorrían su estancia
con sus juegos, con sus risas, cosquilleándole el alma.
Y ya se rompen las piedras y fluyen entre las grietas
aguas que bajan bailando y arrullando entre las peñas
amoríos a su paso brincando por las laderas
regando huertas e hileras, de mieses de sementera:
de surcos en la sazón que han arado por la tierra
manos de los labradores- humildes semillas siembran-
de sentimientos comunes, compartidos al abrigo
de sentidas compresiones abonadas con razones,
de las gentes mas decentes, que ya casi han olvidado
los celos y mas recelos, de envidias y de trabajos
duros forjando futuros para engrandecer al amo.
Lejos, lejos: de usureros y banqueros y trebejos
dirigidos al servicio, de manejos consentidos
por doctos prohombres en leyes, surgidas siempre al abrigo,
de caciques y empresarios y parlamentos sumisos
bien pagados sus servicios al imperio del dinero,
convertido en cancerbero guardián del poder Supremo.






Escucha...
es la hora del silencio en esta noche
de frio recogimiento,
la templanza de la casa nos acoge
y medita un hombre
ante la pálida luna en el horizonte.
Se han callado los chillidos de los niños
tantos que aquí se juntaban
con sus gritos,
con sus golpes, con sus saltos, con sus giros:
con sus requiebros al viento,
con su correr sin sentido,
con sus ojos luminosos
desprendiendo tanto brillo,
con sus lagrimas cayendo
sobre el cemento vertido.
Con sus risas estridentes
rompiendo el eco vacío
del recogimiento en clase
tras abandonar el nido.
Barrio¡ah! Barrio:
que trinaron por tus calles
tantos y tantos sonidos
de vencejos y pardales,
de algarabía de niños,
de madres de los chavales
gritando por sus chiquillos.
De juegos que se extendían
por las calles a millares.
Vengan peonzas y bolas
vengan fichas vengan danzas
entre las cuerdas bailando
con el ritmo de las barcas,
vengan los ojos vendados
apalpando toda masa
despertando los sentidos
que del tacto se desplazan,
al oído haber si a alguna
se le escaparan sus gracias.
Y vengan pelotas de goma
arcos hechos de retama
flechas aladas de pluma
por el aire destellaban
silbando por rozamiento
febles notas encantadas.
Esconderse al escondite
solo con sola entre ramas
tiritando no se sabe
que misterio allí se trama.
¡Barrio! ¡Barrio! Hoy tan callado.
Por las noches de silencio
aún te escucho como en eco;
(rebotando entre los cuerpos
de edificios construidos
al amparo de silbidos
que acompañan los esfuerzos,
de tantos obreros diestros
en los manejos de aperos
para construir los pisos
en donde habitará el pueblo).
Subiendo hasta el alto cielo,
mezclándose entre los cirros,
acompañando los vuelos
de vencejos y estorninos.
Y ahora que estas dormido
te canto nanas de alivio
como niño que entre juncos
resuella aliento muy limpio.










 
Llevo ya un tiempo intentando
renunciar al poder
que rige sin cesar,
los momentos conque ello se defiende
del fluir continuo
que arrastra la verdad.
Y en medio de esa guerra me debato
ganando unas veces
perdiendo las mas,
la gracia de la vida que me sabe
a pan que las manos
amasan de paz.
Para esta guerra necesito liberarme
de todo orgullo
que al hombre se le da,
de toda fuerza que imponen las ideas
que caen desde arriba
y se vienen a incrustar,
en mi alma creando la conciencia
que encierra con cadenas
y arrastro con pesar,
por la celda que la culpa determina
que yo mismo sea su guardián.




 
¿Qué haces cubriendo en blanco
lo que era verde campiña?
Ayer erguía sus puntas
al cielo, y hoy de rodillas,
inclina sus tiernos tallos
y no levanta la vista.
Llegaste con luna nueva
y entre sombras huidizas
aprovechando el silencio
de la noche en que dormían,
cubriste de frio manto
blanco cual alma de niña
la faz de la dulce tierra
con escarcha cristalina.
Y ahora ella avergonzada!
¡por ese abrazo de amada,
en vez de tez sonrojada:
se deslíe toda blanca.




¡Oh! Plenilunio de invierno
que tanto impone tu vista,
en esta noche tan clara,
solo, con sola se miran.
Testigos son el lucero
del alba que se divisa
encima de la montaña
coronando cresta erguida.
Y el esplendente Orión
por el cielo se desliza
dirigiéndose a la mar
donde se pierde la vista.
Tu y yo solo intentamos
hablarnos, con la premisa,
de que son distintas lenguas
las que los dos utilizan.
¿Sea de ello lo que fuere?
Veo en tu faz la sonrisa,
cómplice con mis palabras,
o que mis gestos te indican
así como un soniquete,
de que algo decir pretende
¡que no del todo se pierde!.






Navidades tristes son las que hay ahora
que ya casi se le olvida aquel sentido
que antaño celebraba advenimiento
del niño nuevo nacido en un portal.
Que luego en este mundo asesinaron
por hablarle al pueblo de la posible paz
entre la gente que se olvida de su raza
de su nación y de su propia identidad,
del mañana que te impide vivir hoy
del absurdo amontonar y amontonar
las miserias de las gentes convertida
en riqueza acaudalada para el mal.
Y ahora nos lo cambian por comercio
por consumo sustituto de aquél pan
que las gentes compartían esa noche
celebrando la llegada en el portal
del verbo reencarnado en la palabra
del niño que alienta, el calor animal.
Que no contentos con clavarlo en el madero
inundan su memoria con mierda en celofán
ingesta desmedida de alimentos
y venga a consumir y derrochar.

Que no bajó de los cielos
sino del pueblo que siente
le están robando la vida
cambiándosela por muerte.

Sin saber que daba, daba,
lo que de mejor tenia.






domingo, 6 de diciembre de 2015

SENTIMIENTOS DE OTOÑO






Los servidores del poder son tan pedantes
inútiles y obtusos ante inconvenientes
que surgen de sus líos por leyes recientes
para impedir protestas, justas y decentes:
de las gentes vivas, siempre tan despiertas,
ante los modorros sin inteligencia
de la casta infame que llevan a cuestas.
Credibilidad, idiotez y conformidad,
son su vademécum en donde mirar.
Sentir, pensar, dudar, no se lo consienta
la empresa estatal. Porque si sintieran
tanta vacuidad que hay en sus recetas,
de lo acomodado a leyes y rentas
siempre en beneficio de los que gobiernan,
contra el pueblo vivo que expresa sus quejas.
Sería el desplome de la inmunidad
de los dirigentes de esta sociedad.




Yo que tan poco sé
y tantas veces siento,
enmarañarse en mis mientes,
ideales y sentimientos



Ya están los vientos soplando, arrastrando de la mar
quejas de su existencia, entre neblinas de sal.
No sabemos lo que dicen, pero déjate escuchar,
que penetren tus entrañas, que te inunde su humedad,
que se vierta en tus oídos arrumacos de coral.
Auxilios de los hundidos que no pudiste escuchar,
de las bocas de naufragios que se inundaban de sal.
¡Ah! la mar triste y traidora creadora de orfandad
que a tantos marinos llevas-te a los fondos sin piedad,
morada eternal del Hades donde no vuelves jamás.





Antes de que se nublen mis ojos y
las nieblas oscurezcan  tu presencia
he de gozar tu desnudez sincera
que abre mis entrañas y turba mi existencia.

Amada de las dulces soledades
cuando en penumbra el día languidece
se recoge mi alma en un suspiro
y vivo y muero en ti constantemente.

Tu cuerpo al sesgo pasa ante mi mente
cual visión alegre que se mece
en el aire de un otoño que se muere
y fluyendo está en mi continuamente.

Si entrando yo tu cuerpo se pudiera
tocar la lira que vierte la dulzura,
manando ambrosía de tus pechos
y mieles de tus labios a mis besos.

 Ártemis efesia de mis sueños
despierta las pasiones escondidas
entre años de intrincados laberintos
y sombras de silencios abatidas

Al roce de tu vuelo se desprende
simulacra de la diosa que en ti vive,
no importa, si tu sabes o no sabes,
este mundo, tal cual yo lo concibo.

Ya sé que realidad no entiende de esto,
de amor con cuyo nombre desvanece,
perdiéndose en submundo inexplicable,
allí donde se mueve y acontece.

Al roce de las palabras revive
cuando siente calor entre la gente
amor sin nombre ninguno que le encierre
común a todos razón se nos ofrece.

Tus ojos ante mí se vuelven dudas
y en las dudas es amor donde florece
pasión que nunca sabes de donde viene
y como quieras saber desaparece.

Ya sé, amor, que lo nuestro es imposible
que al mismo tiempo, tu y yo no puede ser
pero es que acaso lo imposible se me vuelve
lo mas gozoso que nos pueda suceder.

Y ahora cuando tocan timbales las estrellas,
redoblan los tambores su pulso celestial,
palpitan a lo lejos los astros su cortejo
y siembran por la noche la baba sensual.

La luna a decreciente sonroja su semblante
mirando como Marte con Venus se acostó
se escuchan sus jadeos por todo el firmamento
ecoando en infinito su encuentro del amor.

Y yo ya me disuelvo entre tus carnes
perdiendo del sujeto identidad,
que viva lo que sea que ello pueda
aún que yo, no pueda entrar jamás,
a la tierra prometida, que algún día
cual paraíso para algunos se abrirá.




Yo busco y olfateo cual sabueso
que instinto obliga, seguir hasta encontrar,
y busco y busco la llama que se apaga,
que me calienta, sin saber en donde está.
sentir, sentir, la siento aunque sin nombre
que pueda hacerla ser realidad
y huellas que no tiene yo persigo
vagando en este mundo sin parar.
Si es caso se me cuela entre las grietas,
que el tiempo ha hundido, mis carnes en la faz.
Corriendo por los surcos de mi cuerpo
penetrándome las lagrimas de sal.
La herida que se ensancha al cauce lagrimal
irriga lo gozoso que diera en sepultar
ideas que pretenden del todo transformar
el gozo del momento, por mañana disfrutar.



He llorado solo en compañía
de la dulce y amorosa soledad
en los huertos, en los bosques y en los valles
y en caminos de frondosa oscuridad,
en los cerros que he subido caminando
mirando en lontananza, he podido contemplar,
valles surcados de ríos rumorosos
cubiertos de arboledas sin igual.
He disfrutado las sombras de la fronda
bisbiseando arrullos al pasar
y he penetrado los secretos del silencio
y de su esencia he podido disfrutar.
He comprendido los dolores de los otros
y he sufrido con ellos ese mal,
he implorado cuando en ello creía,
delante de la iglesia por piedad,
que me pasara por dios a mí la pena
para que el otro pudiera descansar.
Y he visto con mis ojos la locura
del hombre mas creído en ideal
sembrar la muerte entre sus propios hijos
enajenado por creencia en el final.
También he disfrutado la compaña
de aquel que sin saber, te alegra el caminar,
perdiéndose conmigo en el trayecto
confundiéndonos nosotros y el andar.
He sufrido las vergüenzas del desnudo
deslizando las espaldas por detrás
ocultando los rotos que dejaban
al aire libre las carnes de chaval,
entre risas despiadadas de sumisas
entregadas al escándalo y rosario.



Canta al nacimiento de la aurora
bellos trinos desde el árbol el zorzal,
resuenan por la fronda sus silbidos
y despiertan mi vigilia matinal.
¿Qué hay más hermoso que uno pueda disfrutar?
que del canto de las aves escuchar
sus requiebros de trinos y gorjeos
y el silencio acompasando por detrás.
La aurora agradecida por el canto
deja entrever su velo más nupcial,
lapislázuli semienta por el cielo
y allá a lo lejos se puede divisar,
sobre el monte esplendente como nunca
Venus hermoso con un aura sensual.
¿Qué dices con tu canto solitario?
partiendo en dos lo que era oscuridad
lo mismo que tus trinos surgen limpios
rompiendo del silencio soledad .
Bien se siente en esta hora y bien se ve
que el uno solo y todo, él no puede ser,
pues sombras se le cuelan por el día
y por la noche los sueños se han de ver.



La villa en que he nacido la recuerdo
con cantos de jilgueros y cuclillos
margaritas floreciendo en verdes prados
y susurros por arroyos cristalinos.
Sensuales suenan voces de los niños
entre sombras que amores van tejiendo
y al roce de las carnes descubriendo
misterios del mundo, saliendo al encuentro.
¡Ah! si faltara el Hombre poderoso
que reprime los disfrutes y los gozos
que van naciendo en el hacer diario
entre vaivenes de risas y palabros.
Milagro de maravilla es ese día
en que la muerte y el futuro se desdigan
de su saber mentiroso que me obliga
a existir tan pendiente del mañana.
Y me fijo en ese dulce borriquillo
apacible bajo sombra de una rama,
su mirada que se cruza con la mía
serenando mi mirada en su mirada.



Cuando escucho por los medios la diatriba
de lo cuanto que avanzamos en la historia
caminando hacia la cima de la gloria
que espera al Hombre en la meta prometida,
a pesar de los terrores que se cuelan
dócilmente a través de las pantallas,
me da un vuelco el corazón y me reclama
al recuerdo tan lejano que habitaba
ese tiempo de mi niño que soñaba
vuelos de mariposas, libando en plantas,
y contemplo ya sereno el pensamiento
entre dichas y desdichas que me enlazan
al cambiazo que de arriba nos metieron
confundiéndonos sentires por mañanas,
y recorro lentamente como un río
que después de la bajada en la montaña
se arremansa  por los valles largamente
y represa hasta la cola su llegada.
Dicen hambre, dicen frío, dicen muerte,
dicen educación y enseñanza,
comunicación e higiene
nos venden como esperanza.
Y yo me sonrojo y pienso,
como hemos llegado a esto.
Hambre de qué me pregunto
y lentamente regreso
a los días de mi infancia
haber si encuentro ese hueco,
y me hallo con un niño
comiendo de un pan muy tierno
acompañando un chorizo
disfrutando del momento,
entonces cavilo y siento
hambre... no debe de ser,
si es caso es, algún deseo,
de rojas carnes de vaca
que se zampa el señorío.
Y a mi vera siempre en casa
puchero de caldo al fuego,
en verano y en invierno
y si llegado el momento
algún paria de la tierra
llama a la puerta pidiendo
un poquito de sustento
madre le llena un buen cuenco,
caliente caldo vertiendo
que acompaña con pan trigo
y el va comiendo en silencio.
Y ahora dicen, con el hambre
que pasamos otro tiempo,
con el frío,con la muerte,
con la injusticia sufriendo.
Y yo digo, ¡que me pasa!
por qué siento en el momento,
que me están contando un cuento,
otro tiempo y otros tiempos
están metidos en este
que no es tiempo ninguno
que en verdad pueda saberse.
Y ademas que es lo que pasa
en este tiempo presente,
ya que hablamos de miserias
de hambres y de la muerte
y de lo bien que se vive
en este centro omnisciente.
repasemos un momento
lo que en el mundo acontece:
riadas de gentes huyen
los pueblos desaparecen
ante buitres que exprimen
la tierra en la cual perecen,
el mundo lo están sangrando
de las entrañas emergen
convertido en óleo negro
lo que antes fueron vivientes.
Los señores de la guerra
de la nueva biblia, emergen,
liberadores de yugos
con arcanos intereses.
La religión es "El Hombre"
ultimo perro de presa,
fiel sirviente de Dios Padre
Dinero de compra y venta,
y en su nombre arrasa pueblos
mete gentes en pateras
los arrastra por los mares
ahogando sus miserias,            
sembrando por las orillas
cadáveres  en la arena
ante corazones rotos
de impotencia, desesperan...
Y me llama desde el fondo
del sufrimiento las quejas
de mis ojos entre nieblas
al ritmo de las mareas;
pobre mundo, pobre tierra,
pobres que viven en ella,
rebelaros contra el Hombre
hacerles guerra a la guerra
con palabras de razones
que surjan por vuestras grietas.
La lira desenvainad
poetas de la contienda
declamad falta de fe
que es el arma mas certera,
sin la fe no pueden nada
se desvanece su fuerza
sucumbiendo los imperios
ante tanta inteligencia.
Desde el Ponto y Helesponto
a Europa llegar pudieron
los primeros Homo sapiens
que del África salieron,
y ahora de nuevo quieren
huyendo de aquel infierno
en que poderosos hombres
siguiendo ley del dinero
arrasaron con sus casas
les destruyeron los huertos
y caen desde los cielos
bombas que producen muertos.
¿Cuanto hemos avanzado?
les pregunto a los gobiernos,
y la mar susurra al fondo
ahogándose entre espejos
sobre plásticos que inundan
los océanos inmensos.
Aguas y cielos sembrados
de desechos del Dinero
que es lo que mejor produce,
mierdas con  estercoleros,
y miro allá al horizonte
mientras ceno una chuleta
sin gusto que me contente
ni olores que se desprendan,
es la venganza que tienen
las reses que se alimentan
siempre encerradas en cuadras
con piensos como sustento.
Y me recuerda los días
de mi infancia tan lejana,
transportado por las brisas,
fritidas en la distancia,
el olor a costilletas
que enriquecían la estancia.
¿Cuanto hemos avanzado?
me pregunto mientras pienso,
en ciudades impregnadas
de automóviles corriendo,
o aparcados en aceras
o encerrados bajo el suelo
o en los muelles esperando
su destino en otros pueblos.
Ya casi no dejan sitio
pa las gentes sobre el suelo,
se han comido las ciudades,
han inundando con heces,
producidas por los gases
que sueltan constantemente,
al viento de sus escapes
ennegreciéndose el aire.
Pobres tontos son las masas
de individuos que creyendo
que los que creen que mandan
son los que gozan sintiendo,
verdaderas emociones.
Disfrute en sus corazones,
de serviles dependientes
del orden que desde siempre
nos cambia constantemente
lo que hubiera aquí de bueno,
y lo mata y, lo convierte,
en ilusión de si mismo
dándonos gato por liebre.
Y recuerdo las ciudades
de mis visitas de  infancia
Pontevedra junto al Lerez
antes de la pestilencia;
brisas de un mar de fragancias
de bivalvos esparcidos,
de sargazos por la arena
y caracolas marinas,
trenes tranvías y troles
transportando por la ria
el bullicio de las gentes
desprendidas, de cadenas
de atenciones sometidas,
al auto que nos condena
a servirlo día a día.
Y al pasar por la alameda
los magnolios y camelias
de sus ramas desprendían
flores de tanta  hermosura,
que hasta el alma mas impura
se paraba y contentaba
con las formas y figuras
que de las ramas brotaban,
limoneros y naranjos
desde lo alto me miran,
sus frutos a manos llenas
a mi paso se ofrecían .
Yo un muchacho, calzón corto,
entre sus calles bullía
solo, sin miedo ninguno
por entre edificios iba.
El porte de aquellas casas
el esplendor que surgía
de sus pazos y sus plazas
sus hermosas galerías.
Columnas de soportales
en piedra de cantería
labradas por recias manos
lasca tras lasca y pulidas,
como por olas que pulen
la costa en sus embestidas
tras de siglos y milenios
de golpes y de caricias.
Piedras labradas a mano,
piedra abajo, piedra encima;
piedras por los laterales,
piedras con signos de escrita.
¿Cuanto hemos avanzado?
me pregunto cuando miro
edificios que se elevan
por un cielo ennegrecido,
donde pululan venenos
entre gases escondidos
que queman nuestros pulmones
y es el caldo de cultivo
de pestes y enfermedades
sobre el mundo en que vivimos.
¡Ah, como se me escapan
por los surcos de mi cara,
sales en lagrimas blandas
que el aire las rompe y lanza
cayendo sobre las almas;
febles lloviznas... saladas.





Eses ojos con los que me miras
deslizándose al sesgo sin fijar,
desmoronando inútiles ideas
que turban mi sentir
y agitan mi ansiedad.
Reverberan la llama que se esconde
en algún sitio de este cuerpo sin solar,
que vaga ausente de destino y se dirige
hacia delante en un continuo caminar,
dejando al paso suspiros por el aire
que inspiran armonías en tanta soledad
y quiebran las fronteras que levantan
siglos y mas siglos queriendo encarcelar
aquello que se escapa a todo nombre
y vive en algún sitio sin final.




¡ay!, ¡ay!, ¡ay!: que mi niño sueña
con el despertar.
Canciones de cuna
al alba le canto
por si el se despierta
al grito del gallo,
que no sienta pena
al ver la prisión
y si es que la siente
que sepa enjugarse,
sus lagrimas tristes
en esta canción.
Nanas para el niño
de la aurora, arrullos
del bosque sombrío
penetren tu cuerpo
con sus amoríos,
y en mis arrumacos
tiritan los trinos
como allá en los cielos
escintilan brillos,
de astros y luceros
que cobijan sitios
donde guardan sueños
los heridos niños,
por la imposición
de ideales caídos
de lo alto del cielo
sobre nuestros hijos.
Nanas en la aurora
de mi boca saltan
que inundan la alcoba
quebrando-me el alma.





Cuando iba a conformarse ya mi alma
con el fin escrito a fuego en las entrañas,
el zumbido de una abeja me despierta
y desvía mi atención de ese mañana.

Perdóneme el destino la osadía
por dejarme seducir con tal sonido,
pero el quiebro del insecto sobre el aire
rompió mi pensamiento de aburrido.

Y ahora ya no es solo ese zumbido,
sino también haberme descubierto,
las mieles que cayendo del panal
arrojan en mis manos, el néctar derretido.

Dulce que combate lentamente el amargor
de las hieles que el futuro a desprendido
sobre aquello que vivía sin saber
confundido con el aire su latido.





Ahora que este mundo han ordenado
serviles de la industria del Dinero,
animales plantas y montañas
sol y viento, nubes en el cielo.

Aguas dulces y saladas sometidas
a intereses de banqueros y tenderos,
energía limpia y sucia se disputan
haciendo de la tierra, extenso basurero.

Del amor literatura que se vende
arrastrando sentimientos por el suelo,
entre nichos de edificios que se elevan
y destellos de pantallas sobre muertos.

En ciénaga de gases convertidas
las ciudades sobre bases de cemento,
rugiendo por las calles enlutadas,
avanza la bestia, de latón y hierro.

Rebelaros cosas contra vuestros dueños,
que son de mentira su poder supremo,
su saber que saben lo que están haciendo.
Despertad del sueño, su fin es el medio.





Mis recuerdos de la infancia son un huerto
arrullando en regadíos la mañana,
algún frutal dorado al sol de mayo
con trinos de jilgueros y labranzas.
Una mano que me lleva de la mano
por senderos muy profundos en silencio
recubiertos por las sombras caminamos
confundidos nuestros cuerpos con los miedos.
Un murmullo desplazándose en el viento,
mezcla de palabras, relinchos y mugidos,
golpes suaves de vajilla en bodegón,
y tirados por vacas, chirriar de carros.
Agua cantarina alegremente suena
arrullando mis ensueños por la noche
que iluminan por el cielo las estrellas
y en su regazo, mi sentimiento acoge.
Salir de la espesura suavemente
y descubrir asombrado ante mis ojos
la frágil y danzante mariposa
que entre zarza y zarza, jubilosa liba,
los ensueños desprendidos de las cosas.